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domingo, marzo 05, 2006

Testigos de Jehová y Transfusiones de Sangre: Un Problema ético v/s la Libre Elección del paciente

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Los Testigos de Jehová son miembros de un grupo fundamentalista cristiano cuya doctrina se adhiere estrictamente a La Biblia, al Día del Juicio Final y a la promesa de la eterna salvación. Incluida en la práctica de su fe está el total rechazo a la transfusión sanguínea, creencia basada en numerosos pasajes bíblicos y reiterado en el diario oficial de su iglesia, The Watchtower, a través de estudios relacionados con los riesgos implícitos a la transfusión sanguínea. (Lee Hechos 15:28, 29; Génesis 9:3-6; Éxodo 24:3-8; Levítico 17:11, 12.) Haz click para Biblia Online.

Las transfusiones no son la única práctica médica que en un momento dado ha sido enérgicamente rechazada por los Testigos de Jehová. Concretamente, las vacunaciones estuvieron proscritas desde 1931 hasta 1952, durante 21 años, y los transplantes de órganos por 13, desde 1967 hasta 1980.

El paciente Testigo de Jehová (TJ), tiene el derecho, en base a los derechos de autonomía individual, decidir si se transfunde o no. En el caso de menores de edad o pacientes embarazadas, muchas cortes abogan a favor de la vida del niño indicando la necesidad de transfundir aunque el padre y /o la madre estén en desacuerdo.

El mayor principio ético en conflicto es el deber del médico de decidir por el beneficio de preservar la vida de su paciente o respetar la autonomía de éste último. En el caso de una urgencia quirúrgica, la mayoría de los médicos optan por transfundir en beneficio del enfermo Sopesar la ética versus las disposiciones legales es una decisión difícil de llevar a cabo.

Ahora, dentro de sus estudios, los TJ clasifican los componentes sanguíneos (o hemoderivados, conocidos comúnmente) como “permitido” o “prohibido” de acuerdo a, en primer término, si es un componente "mayor" o "menor"; y en segundo lugar, si hay paso de dicho componente a través de la placenta durante la vida intrauterina.
Debemos tener en claro que el mayor componente de la sangre, que no se ha mencionado en la lista, es el agua ¿No debería prohibirse? Pero es parte de la sangre. Y, además ¿cómo pueden decir que la albúmina es un componente “menor”, si en 100 mL de sangre hay en promedio de 4,5 grs de albúmina, lo que es considerablemente más que el peso de los leucocitos, o de las plaquetas?. De paso, se prohibe el plasma, pero no la albúmina, que es su principal proteína, ni se prohiben las globulinas, ni se prohiben los factores de la coagulación, que también forman parte del mismo. La división en componentes “mayores” y “menores” es simple y llanamente irracional y arbitraria. Sin contar con que para producir cantidades clínicamente útiles de cualquiera de esos componentes “menores” es preciso procesar muchos litros de sangre.

El criterio del paso de un componente a través de la barrera placentaria podría ser subjetivo, ya que es muy frecuente que los glóbulos rojos del feto pasen a la circulación materna (así es como se produce la isoinmunización Rh o sensibilización feto-materna). La ciencia médica ha demostrado que casi todos los componentes sanguíneos pasan a través de la barrera de la placenta que protege al feto, entonces ¿por qué prohibirlos?...

Aparentemente sería un problema de interpretación de las Sagradas Escrituras, ya que cada vez que se menciona la prohibición de sangre en La Biblia se hace con relación a ingerirla como comida, y es en su forma de nutriente que nos preocupa su prohibición. Por lo pronto, la sangre transfundida no se digiere sino que el cuerpo la retiene de manera similar a un órgano transplantado. Puesto de manera simple, para recibir un beneficio nutricional de la sangre, deberíamos comerla y digerirla para que fuese asimilada en sus partes mínimas como se hace con la comida, lo cual no ocurre.

Los argumentos “científicos”

Los TJ defienden su doctrina del rechazo a la sangre siguiendo una triple vertiente: la puramente religiosa, la ético–jurídica y la “científica”.

Las transfusiones de componentes sanguíneos son peligrosas: pueden ocasionar reacciones hemolíticas mortales, pueden producir la enfermedad de injerto contra huésped, pueden transmitir enfermedades como la hepatitis B y C, el SIDA entre otras. Una cosa que los TJ no mencionan que es el progreso tecnológico ha logrado ir disminuyendo paulatinamente todos los riesgos antes mencionados. No existe ningún tratamiento médico completamente inocuo.

Alternativas a las transfusiones

Existen alternativas como opciones a la terapia transfusional, entre las que se incluyen inmunoglobulinas de uso intravenoso y la eritropoyetina (sustancia producida por el riñòn que estimula la producción de glóbulos rojos a partir de la médula ósea), expansores plasmáticos, antihemorrágicos, coadyuvantes para la hemostasia quirúrgica, entre otros, además algunos fármacos. Sin embargo, la relación costo / beneficio es mayor con productos sanguíneos.

En Chile, la creencia de los TJ sobre la prohibición Bíblica forma parte de la actividad religiosa y está, por lo tanto protegida por el Articulo 19 de la Constitución de la República N°6, que reconoce la libertad de conciencia, la manifestación de todas las creencias y el ejercicio libre de todos los cultos, que no se opongan a la moral, a la buenas costumbres o al orden público, por lo cual, para este fin, la decisión de u paciente TJ es considerada a través de la firma de un documento denominado “Consentimiento Informado” en la cua lel paciente o en su defecto, sus familiares, autorizan el NO USO de productos sanguíneos como parte del tratamiento.

Como ven, un dilema ético, moral, religioso y hasta legal…

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